Debido a las radiaciones que emiten las redes inalámbricas (WiFi), los investigadores alertan que el uso de éste puede afectar el desarrollo cerebral de los niños, por lo que pidieron que sea retirado de las escuelas, durante el marco del encuentro sobre “Radiaciones No Ionizantes”, que se llevó a cabo en la sede de la Unión Europea en Madrid.

El director del Laboratorio de Bioelectromagnetismo del Centro de Tecnología Biomédica de la Universidad Politécnica de MadridCeferino Maestu, argumenta que “debido a que su cerebro aún está en proceso de formación, los campos electromagnéticos pueden afectar a su desarrollo”.

De acuerdo con información publicada por el Excélsior.com.mx, el doctor Ceferino Maestu, afirma que los niños están registrando muchas “alergias y otros trastornos que podrían estar relacionados con este fenómeno”.

Por su parte el doctor Joaquín Fernández-Solácoordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clínic de Barcelona, asegura que en las escuelas, los domicilios y en la vía pública está presente el WiFi, por lo que hace hincapié en los efectos acumulativos de estas radiaciones.

En tanto, el doctor de Atención PrimariaMiguel Solans, señala que esta alta exposición a las ondas electromagnéticas está vinculada al déficit de atenciónhiperactividad o disfunciones del sueño. “En los niños el problema cobra aún más importancia, dado que una sobreexposición crónica a estas radiaciones tiene efectos acumulativos importantes, y puede afectar a su sistema nerviosoneurológico e inmunológico y a todo su desarrollo”.

Ante esto, en Europa se lleva a cabo un movimiento para retirar las redes inalámbricas de los centros escolares y en su lugar utilizar el cable.

Es posible que en alguna ocasión hayas oído o leído acerca de los presuntos peligros de las radiaciones que emiten muchos dispositivos de nuestro entorno. Hace algunas décadas eran los rayos catódicos del televisor, y después ha sido las antenas de telefonía, los propios teléfonos móviles y ahora parece que son las redes Wi-Fi las acusadas de ser “el asesino silencioso” que puede causar daños irreversibles en el cerebro, malformaciones fetales y abortos, crecimiento anormal de los huesos… vamos, lo mismo que una temporada en la accidentada central nuclear de Fukushima, pero en tu salón.

Algunas de las informaciones (por llamarlas de algún modo) que aluden a estos efectos nocivos de las conexiones Wi-Fi citan fuentes tan prestigiosas como la Agencia de Salud Británica, y entendiendo que se refieren a la Agencia de Protección de Salud Británica, la postura de esta organización es sencillamente no hay evidencia alguna de que las redes Wi-Fi afecten a la salud humana y su radiación es mucho más débil, por ejemplo, que la de los teléfonos móviles.

La precaución que se señala en los sitios web que alarman sobre las “conexiones Wi-Fi asesinas” pasa por evitar el contacto con esta tecnología, apagar el router antes de ir a dormir, no instalar nunca el router en la cocina o el dormitorio e incluso reemplazar los teléfonos inalámbricos por unos con cables. El paso siguiente, es quizá evitar cualquier aparato eléctrico y convertir tu casa en una jaula de Faraday con aislamiento electromagnético para evitar las decenas de redes Wi-Fi que tendrás alrededor debido al router de tus vecinos (si vives en una ciudad, sólo debes abrir la conexión a redes del ordenador para ver la gran cantidad de redes Wi-Fi que hay a tu alrededor).

¿Cansado? Eso es que ya estás notando sus efectos

Los sitios web y mensajes alarmistas que circulan por redes sociales señalan además unos síntomas como probables efectos de la exposición a radiaciones Wi-Fi. Entre ellos se cuentan dolores de cabeza frecuentes, problemas de sueño, dolor en los oídos, falta de concentración… Es decir síntomas que podrían deberse a un resfriado, cansancio, exceso de horas de trabajo o ansiedad, son según estos “pseudo medios de información” el primer signo de que tu Wi-Fi está afectando a tu salud.

El Wi-Fi por la noche, un peligro

Sin embargo, a poco que estés al tanto temas relacionados con tecnología o tengas unos minutos para investigar el tema, verás que todas las alarmas son infundadas. Como explica el profesor Lawrie Challis, presidente de la agencia Mobile Telecommunications and Health Research (MTHR), las señales Wi-Fi operan en frecuencias de 2,4 GHz o 5 GHz y son las mismas que usan por ejemplo los hornos microondas, los teléfonos móviles o los dispositivos Bluetooth. Se trata de radiaciones que se definen como “no ionizantes” que incluyen los citados microondas, las conexiones inalámbricas, las emisiones de infrarrojos o la propia luz visible.

Estas radiaciones, al contrario que las llamadas ionizantes, como los rayos X, no tienen energía suficiente para ionizar los átomos ni pueden causar daño en los tejidos vivos sino que, como mucho (como los microondas o los infrarrojos) producen calor. Según esta agencia, no hay evidencia alguna de que la radiación no ionizante de las redes Wi-Fi pueda causar daño alguno. Sin embargo, sí cita el hecho de que el gobierno británico ha recomendado que los niños pequeños no usen teléfonos móviles durante largos períodos porque su cráneo es más delgado o que tampoco usen un portátil sobre su regazo sino mejor sobre una mesa, lo que ha servido también para desatar una nueva alarma, no sólo por la radiación de los smartphones, sino por las conexiones Wi-Fi.

¿Eso significa que las señales Wi-Fi son 100% seguras?

Para que te hagas una idea, una onda de microondas tiene 100.000 veces la potencia de una red Wi-Fi y éstas (las redes Wi-Fi) son de una potencia muy inferior a las de los teléfonos móviles, según la Health Protection Agency (HPA),si una persona pasa un año en un punto de acceso Wi-Fi, recibirá la misma dosis de ondas de radio, como si hubieran hecho una llamada de una duración de 20 minutos desde un teléfono móvil. Así, si de pronto te entra una terrible preocupación por tu salud, recuerda primero todos los hábitos alimenticios y de vida que pueden ser mucho más perjudiciales que usar un smartphone, cuyo mayor peligro es la adicción psicológica que genera (o el riesgo, por ejemplo de que una batería se sobrecaliente) y, después, cuando hayas acabado con todo ello, ya sabes: apaga el router y duerme tranquilo.