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La compasión es un proceso que se desenvuelve en respuesta al sufrimiento. Comienza con el reconocimiento del sufrimiento, el cual da pie a pensamientos y sentimientos de empatía y preocupación por el bienestar de quien sufre. A su vez, esto motiva a la acción que alivia el sufrimiento.

Los seres humanos tienen una capacidad natural para sentir y expresar la compasión. Sin embargo, el estrés diario, las presiones sociales y las experiencias de vida pueden limitar la expresión plena de esta capacidad. Cada uno de nosotros puede elegir nutrir y desarrollar nuestro instinto compasivo, tal como una planta puede ser cultivada desde la semilla. Este proceso requiere paciencia, cuidado, así como también las herramientas apropiadas y un ambiente propicio.

El cultivo de la compasión va más allá de sentir más empatía y preocupación por los demás. El cultivo de la compasión hace surgir la fortaleza para estar con el sufrimiento, el valor para actuar con compasión y la resiliencia para prevenir la «fatiga por compasión». Estas cualidades facilitan y apoyan, a su vez, una serie de cambios positivos, desde mejorar las relaciones interpersonales hasta hacer una diferencia positiva en el mundo.

El cultivo de la compasión puede también sustentar la propia salud, bienestar y felicidad. Estudios recientes sugieren que el programa ECC puede incrementar el auto-cuidado, la auto-compasión y la conexión con otros, y al mismo tiempo reducir el estrés, la ansiedad, la depresión y el aislamiento.