Expertos analizan las nocivas consecuencias del popular aditivo

Déficit cognitivo, obesidad, diabetes y caries. Si en algún minuto la comunidad médica llamó a sacar los saleros de la mesa, ahora es el turno de los azucareros. La continuidad de las exquisiteces dulces está en jaque. Y todo indica que a los niños de hoy, se les viene encima un mundo sin azúcar.

El gran problema del exceso de azúcar en niños es la obesidad.

Según los expertos, los niños no deberían consumir azúcar en su dieta diaria.

“La recomendación es que los niños no deben consumir productos azucarados. De hecho la Sociedad Chilena de Pediatría ya está recomendando que al niño pequeño no se le dé azúcar en ninguna forma para que no sepa qué sabor tiene el azúcar”, señala Raquel Burrows médico cirujano con especialidad en Pediatría y Endocrinología Infantil, académica del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile (INTA) y jefe del Programa Clínico de Obesidad Infantil del INTA.

La Dra. Burrows explica que el problema radica en la alta cantidad de fructosa que tiene la azúcar que consumimos. “La evidencia científica demuestra que uno de los efectos a largo plazo de la fructosa es el daño renal, el otro es el daño cardiovascular. Pero también la fructosa altera las estructuras cerebrales que tienen que ver con la memoria y el aprendizaje, que están en una zona que se llama hipocampo. Por lo tanto a igualdad de coeficiente intelectual, un niño que consume fructosa en forma diaria, no va a rendir igual que un niño que no lo hace”.

¿Y qué hacer con un niño acostumbrado a endulzar los alimentos? “Una alternativa es que se usen los edulcorantes que son muchos menos dañinos que la fructosa, pero lo ideal sería que no consumieran nunca productos azucarados, ni con edulcorantes ni con nada”, apunta tajante la académica del INTA.

Para la Dra. Anahi Yizmeyian, pediatra, encargada de la Beca de Pediatría y Endocrinología Infantil del Campus Sur de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, el gran problema que estamos teniendo con el exceso de azúcar en los niños es la obesidad. “Ha aumentado muchísimo el sobrepeso y la obesidad en los niños chilenos y esto se ve en niños cada vez más pequeños”.

Y la obesidad claro está, no es inocua. Dentro de sus efectos secundarios puede generar un aumento en los niveles de glicemia en la sangre y terminar generando una diabetes tipo 2 por obesidad. “Esa es la gran complicación que tenemos”, dice la Dra Yizmeyian, quien cuenta que antes no se veía este tipo de patologías en niños ni adolescentes. “La diabetes tipo 2 es evitable, y no ocurre de un día para otro”, advierte la pediatra.

Además la obesidad en niños y adolescentes genera niveles de glucosa alterados casi en rango de diabetes, y a largo plazo esto puede llevar a alteraciones a la vista y al riñón, entre otras. “Hasta ahora no hemos visto niños con estas alteraciones, pero lo vamos a ver a largo plazo si no intervenimos en forma oportuna en el tema de la obesidad, el cambio en la alimentación y el sedentarismo que tienen nuestros niños”, dice Yizmeyian.

Al igual que la Dra. Burrows, la pediatra insiste en la idea de que los niños no deben consumir azúcar. “Esa es una forma de no acostumbrarlos de pequeños a los sabores dulces porque después eso se hace un hábito”, señala. No obstante la postura de la Dra. Yizmeyian es algo más flexible respecto al consumo excepcional de los alimentos dulces. “Si un niño es sano, sin ninguna alteración, ir a un cumpleaños, comer un pedazo de torta y lo que haya en la celebración, no le va a causar nada. El consumo de azúcar es a largo plazo. Un niño que consume azúcar como hábito, en forma periódica, eso es lo que va a traer consecuencias”, dice.

Caries al alza

Otra cruzada contra el azúcar es la que por décadas han levantado los odontólogos. “La magnitud de este problema en Chile es súper grande. Hay estudios que se realizaron entre 2007 y 2009, que indican que en nuestro país a los dos años de edad hay un 17 por ciento de niños que ya tiene caries. A los cuatro años de edad aumenta a casi un 50 por ciento, y lo más complejo es que a esa altura ya hay más de dos piezas afectadas por caries. Y eso sube más a los seis años, edad en que ya el 70 por ciento tiene caries y el promedio son cuatro piezas afectadas”, señala el Dr. Gonzalo Rodríguez, Director del Departamento de Odontología Restauradora de la U. de Chile.

Las consecuencias de las caries para los niños están asociadas a calidad de vida: dolor, problemas para comer o incluso problemas para relacionarse con otros niños. Y aunque en Chile no ocurre, en otros países las caries pueden causar la muerte por el desencadenamiento de una infección más grande.

El Dr. Rodrigo Cabello, también docente de la Universidad de Chile y uno de los precursores del Programa ministerial Chile Crece Contigo, explica que el tema del consumo de azúcar para la odontología siempre fue una preocupación. Y aunque cuenta que con la masiva introducción de fluoruro –en pastas dentales, agua y tratamientos profesionales- se moderó la relación directa que había entre consumo de carbohidratos (azúcares) y caries, esta realidad ha dado un giro. “Hoy día los niños están siendo expuestos a mayor consumo de carbohidratos que lo que ocurría antes, entonces, eso determina que a pesar de que el fluoruro esté presente, el consumo de azúcar sí es nocivo por la gran cantidad a la que están expuestos. Eso es a nivel mundial, y especialmente en Chile”, indica.

Los odontólogos asumen que la estrategia de prohibir de raíz el azúcar a los niños no es la más efectiva, por lo mismo apuntan a enseñar a consumirla. “Primero, se debe agrupar la frecuencia de consumo, es decir que comamos todos los carbohidratos juntos, que no tengamos a los niños expuestos al consumo de carbohidratos a libre disposición a lo largo del día. Y todo esto acompañado de una buena higiene oral, que supone dos cepillados diarios con una pasta con flúor y supervisado por un adulto”, afirma el Dr. Cabello.

¿Y qué pasa con la política pública?

Entre los expertos consultados no hay consenso respecto a la efectividad de la política pública que el gobierno lleva adelante para abordar el tema de la adecuada alimentación de los niños.

Respecto a la Ley Super 8 la Dra. Burrows señala: “El tema no pasa porque los productos tengan una etiqueta que diga que contiene esto o lo otro, porque a mí como niño o como adulto, me da lo mismo la etiqueta. A mí comer eso me produce placer, y si lo estoy pasando mal en cualquier cosa esa es una manera de gratificarme”. Para la académica del INTA, una solución sería que todos los productos con azúcar tuvieran un impuesto tan alto que a nadie le convenga comprarlos. “Y con esa plata de los impuestos, la trasladamos a los productos saludables, y los suplementamos para que la gente no tenga que pagar tanto. Que por lo demás es lo que están haciendo los países de Europa que ya han avanzado en esto”, asegura.

La Dra. Yizmeyian estima que se está avanzando en el tema, y particularmente en mejorar el etiquetado de los alimentos. “Lo importante es educar a la población para que sepan leer esas etiquetas. Pero en lo que más hay que trabajar es en la enseñanza al consumidor, a los papás de nuestros pacientes”, dice.

Por último, desde la odontología el Dr. Rodríguez señala que el gobierno avanza en algunos esfuerzos para combatir el problema. “Desde el año pasado estamos trabajando en el programa Sembrando Sonrisas, que es un programa dirigido a los jardines y al nivel preescolar de los colegios municipalizados. Ahí va un dentista, examina a los niños, se les entrega al año dos cepillos y una pasta, y se les hacen dos aplicaciones de flúor barniz al año”.

Con todas las evidencias sobre la mesa, el largo reinado del azúcar tambalea entre sus detractores. 

Fuente: http://www.uchile.cl

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