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En la misma esencia del ser humano está incorporada la necesidad de meditar puesto que la persona no solo es cuerpo y mente sino también espíritu. Esto quiere decir que el niño desde que nace tiene una tendencia a la meditación, a la búsqueda de la paz, que ha de cultivar.

Este es el motivo por el cual la meditación desde la infancia es de gran importancia para el crecimiento integral de cada persona. Para conseguir este objetivo las técnicas de meditación están adaptadas a los niños y son sencillas y fáciles de aplicar en las escuelas y colegios.

Cuando el niño encuentra la paz se transforma y entiende que su vida tiene sentido, se calma, desarrolla la capacidad de concentración, es más disciplinado, es capaz de pensar por sí mismo, cambia la relación con la naturaleza, con los padres, con los hermanos, con los profesores, con los demás compañeros.

En ámbito de lo espiritual lo abre al mundo de lo trascendente, se siente más seguro y comprende el sentido de su existencia.