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Una de las grandes preocupaciones de los padres es la educación de sus hijos, este tema cobra aún mayor importancia cuando vemos que el desarrollo de alguna habilidad no está siendo la esperada, y más aun sabiendo que año a año los colegios están más exigentes en relación con los aprendizajes.

Una de estas habilidades que despierta preocupación es el lenguaje, herramienta esencial para el desarrollo de la inteligencia, para el aprendizaje de la lectura y escritura. En general, los padres antes de los 3 años no se preocupan mucho por cómo hablan o comprenden sus hijos, porque aún se les perdonan las palabras enredadas, frases mal construidas, atribuyendo que es por la corta edad. Sin embargo, una vez cruzada la edad de los 3 años, esto cambia y no es extraño que padres o familiares consulten con un fonoaudiólogo sobre si su hijo, sobrino, nieto no se le entiende lo que dice, no conoce los nombres de los animales o simplemente no sigue instrucciones.

Para dar respuesta a estas dificultades, en el año 2002, con la promulgación del Decreto 1300, se aprueban los planes y programas para niños que presentan trastorno específico del lenguaje (TEL). Este grupo de niños y niñas tiene dificultades en la expresión y/o comprensión del lenguaje, como por ejemplo en ocasiones hablan de manera enredada, sus frases son cortas, no usan artículos, no comprenden preguntas o tienen poco vocabulario y presentan en todas las otras áreas del desarrollo (como la psicomotora, socioafectiva) nivel esperado para su edad.

Las escuelas de lenguaje reciben a niños desde los 3 años hasta los 5 años 11 meses, por ende los niveles en los que atiende es medio mayor, transición 1 (pre-kinder) y transición 2 (kínder). Estos centros ofrecen a todas las familias la oportunidad de dar respuesta a las necesidades de tipo TEL a través de un equipo profesional compuesto por una educadora diferencial y fonoaudiólogo, quienes a través de los planes de apoyo entregan estrategias a las familias para superar las dificultades del lenguaje. Todas estas prestaciones son gratuitas para las familias, ya que son subvencionadas por el Estado.

En conclusión, si usted tiene un hijo o hija que tenga entre 3 y 5 años 11 meses, y observa que el desarrollo del lenguaje no es el esperado para su edad, no dude en acercarse a una escuela de lenguaje, solicitar una entrevista con el fonoaudiólogo para que realice una evaluación y así poder iniciar el proceso para mejorar el desempeño en el lenguaje, lo cual mejorará las oportunidades de aprendizaje y con ello la calidad de vida de vuestra familia.