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Una buena alimentación es vital para que el niño crezca sano y fuerte. Comer bien afecta no sólo a su crecimiento físico, sino también a su desarrollo intelectual.

Una correcta alimentación del niño durante los primeros años de vida puede repercutir positivamente en su estado de salud, así como en su habilidad para aprender, comunicarse con los demás, pensar y racionalizar, socializarse, adaptarse a nuevos ambientes y personas y, sobre todo, en su rendimiento escolar. Una buena alimentación puede influir notablemente en su futuro.

Consejos para una nutritiva alimentación infantil

La alimentación es la base necesaria para un buen desarrollo físico, psíquico y social de los niños. Por ello, una dieta saludable es vital para que su crecimiento sea óptimo. Es recomendable no abusar de las grasas vegetales y comer al menos, cinco veces al día frutas y verduras. Una buena nutrición y la práctica de ejercicio es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedadesinfantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida. La ingesta de nutrientes es distinta en función de las distintas etapas de su evolución.

Una buena nutrición y una buena saludestán directamente conectadas a través del tiempo de vida, pero la conexión es aún más vital durante la infancia. Durante este período, los niños pueden adquirir buenos hábitos alimenticios en lo que se refiere a la variedad de los alimentos y al sabor de las comidas.

Los efectos de la desnutrición en la primera infancia (0 a 8 años) pueden ser devastadores y duraderos. Pueden impedir el desarrollo intelectual, el rendimiento escolar y debilitar la salud de los niños.

Edad de introducción de los distintos alimentos en la dieta del lactante

  • Lo ideal es que para niños y niñas, al igual que para los adultos, se consideren 4 tiempos de comida al día, es decir, desayuno, almuerzo, once y cena. ¡Así evitarás que quieran comer a deshoras!
  • Considera ofrecerles a tus hijos(as) diariamente: 3 lácteos bajos en grasas y 2 platos de verduras y 3 de frutas al día.
  • En la semana ofréceles 2 veces legumbres de cualquier tipo y otras 2 veces pescado, ya sea fresco o en tarro.
  • Trata de cocinar con la menor cantidad de aceite posible y prepara frituras como máximo  1 o 2 veces por mes.
  • Reduce la cantidad de sal y azúcar que habitualmente usas en las comidas.
  • Cuando sirvas la comida, ¡fíjate que la cantidad sea menor que la de los adultos!
  • ¡Felicita a tus hijos(as) cuando prueben alimentos nuevos!
  • Prepara comidas lo más variadas posible en texturas, cortes y colores
  • Ofréceles agua en vez de bebidas gaseosas o jugos
  • Evita comprar golosinas todos los días. ¡Ofrécelas sólo para ocasiones especiales!
  • Si tu hijo(a) no quiere comer, insiste calmadamente, pero no cambies el alimento.
  • Fomenta que tus hijos(as) jueguen al aire libre en lo posible 1 hora al día, aunque haga frío.
  • Juega con tus hijos e hijas el mayor tiempo posible.
  • Lleva a tu hija o hijo al jardín o a la escuela caminando. Mientras conversan, ¡verás lo entretenido que es y lo corto que se hace el camino!
  • Evita subir por las escaleras mecánicas. ¡Enséñale a tus hijos(as) que también existen las escaleras normales!
  • Cualquier actividad que elijan para hacer ejercicio es buena, sobre todo si se incorpora a los niños y niñas
  • Permite que tus niños(as) descansen lo suficiente. ¡Que duerman por lo menos 10 horas diarias!
  • Evita que tus niños(as) estén frente al televisor o videojuegos más de 2 horas diarias. ¡Verás cómo recuperan la creatividad y el ánimo!