Soy de las personas que cada cierto tiempo tienen que salir a “tomar aire”, cual Olguita Marina de Sucupira, me vienen los ahogos y necesito estar en contacto con la naturaleza. Quizás es porque me gusta correr, viajar y hacer deporte al aire libre, pero la verdad es que los beneficios de salir de la ciudad siempre son una motivación

Y hay un libro que me da la razón en esto. El best seller “El monje urbano” tiene un capítulo que alude a un problema que afecta el estado de ánimo, la energía y, por ende, la calidad de vida. El título de dicho capítulo es: Sin conexión con la naturaleza ni con las cosas que son de verdad. 

Por su parte, el escritor Richard Louv asegura, sobre el mismo tema, que hemos olvidado de dónde venimos y ha catalogado esto en su libro “El útlimo niño del bosque” (2005), como “trastorno por déficit de naturaleza” (TDN), ya que tiene consecuencias físicas y también psicológicas. Y es que en solo años hemos desarrollado un nivel de tecnología y química que nos aleja y aisla por completo de la naturaleza. Pero nuestro cuerpo tiene memoria genética y el contacto con la naturaleza se vuelve un tesoro indispensable. 

Concretamente el TDN se define como “aquella situación en la que las personas viven una persistente desconexión de la naturaleza y todo lo que el contacto con la naturaleza conlleva: paseos, deporte, evasión…”. Y si bien no  hay estudios que lo comprueben como trastorno, ya hay médicos que recomiendan estar en entornos naturales como parte de terapias y tratamientos. 

¿Cuáles son los síntomas?

Los estudiosos del tema explican que aún no están sistematizados, pero se relaciona con la aparición de ansiedad y estrés y, sobre todo, fatiga atencional. 

Y si lo llevan a los niños, los expertos lo han relacionado con ciertas patologías que sufre la población infantil como la obesidad, enfermedades respiratorias, déficit atencional y la hipovitaminosis D. 

¿Cuáles son los beneficios de pasar tiempo en la naturaleza?

El autor de “El monje urbano”Pedram Shojai, escribe “Contactar con la naturaleza nos tranquiliza y nos muestra nuestra propia naturaleza interior”, y agrega “Cuando caminamos por un paraje natural, nos impregnamos de la energía pura de la vida que nos rodea y volvemos a sentirnos parte de esa red. Florece un conjunto simbiótico de formas de vida de las que nosotros bebemos”

Esa conexión entre energía y paz, nos permite sintonizar con nosotros mismos, algo que en el ajetreo de la rutina diaria resulta un reto casi imposible. Y las consecuencias pueden ser graves, estando a la orden del día. “El motivo por el que tantas personas se sienten perdidas es porque viven desconectadas del hilo de la fuerza vital a la que la naturaleza nos permite acceder y, en concreto, de la profunda conexión espiritual que tenemos con las formas de vida a nuestro alrededor. Una vez restaurada esta conexión, ya no existe el vacío”.

El contacto con la vida natural beneficia también nuestro sistema inmune, mejor el humor, libera oxcitocina y endorfinas, las hormonas de la felicidad. Y definitivamente disminuye el estrés, entonces, ¿por qué lo hacemos tan poco? Pregunta sin respuesta, porque tiempo siempre hay.

¿Cómo incluir la naturaleza en tu vida diaria?

Salir es la recomendación número uno e incorporar la naturaleza en nuestras ciudades sería el cambio real que necesitamos. Sin embargo, el auto explica que en la actualidad es la modernidad lo que controla al mundo natural, abriendo la puerta al desequilibrio. 

Ahora bien, no podemos salir todos corriendo de la ciudad, pero existen ciertas actividades o prácticas, que pueden devolver algo de naturaleza a la sociedad modernacomo la jardinería, las huertas de terraza, paredes de cultivo, tener plantas de interior, no botar los árboles en las csas y la arquitectura orgánica. Y a nivel masivo no debemos olvidar proteger las extensiones de tierra donde coexsiten animales y vegetación. 

La próxima vez que camines por tu calle, no solo mires que hay árboles y flores, obsérvalos e imagínate ese lugar sin ellos. El solo hecho de ver “verde” en la ciudad no significa tener contacto con la naturaleza. 

En Europa existe una nueva tendencia que se llama “rewilding” y se refiere justamente a esto. No es dejar tus hábitos, ni huir de la ciudad, es darte el tiempo para disfrutar de la naturaleza. 

Louv lo vio en los niños de hoy, comparando el pasado, y en su teoría manifiesta que mientras más tiempo pasemos alejados de la naturaleza, nos volvemos más vulnerables a sufrir ánimos negativos y a reducir nuestra capacidad de concentración. Su libro captó interés porque al final del día todos reconocemos que el mundo necesita reconectarse con la naturaleza de forma urgente.