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Las lámparas de lava son uno de los clásicos decorativos que no pasa de moda entre los niños. Y esto no sólo por su tímida luz cálida que crea un entorno relajante, ideal para conciliar el sueño sino por sus curiosos efectos casi hipnotizantes que cobran vida a medida que las burbujas de diferentes tamaños suben y bajan a su antojo. De hecho, no es extraño ver cómo los más pequeñitos de casa se quedan completamente absortos mientras contemplan las caprichosas formas que crea su lámpara de lava.

Puedes encontrar lámparas de lava en cualquier tienda de lámparas, de decoración infantil o en Amazon, pero también puedes hacer una lámpara de lava casera e involucrar a los niños en su preparación. Se trata de una tarea sencilla, en la que los peques podrán echar a volar su creatividad e imaginación mientras diseñan su propia lámpara de lava personalizada.

Materiales para hacer una lámpara de lava en casa

Para confeccionar una lámpara de lava en casa no se necesitan muchos materiales. De hecho, es probable que tengas algunos en casa que puedas utilizar, si no puedes adquirirlos en cualquier tienda de manualidades o incluso, en el supermercado. Estos son los básicos que necesitarás:

  • Un frasco transparente, preferentemente de cristal ya que será más resistente.
  • Aceite vegetal (aceite de girasol, aceite de colza o cualquier otro aceite claro).
  • Agua.
  • Un comprimido efervescente que puedes encontrar en cualquier farmacia.
  • Colorante líquido alimentario para dar color a las burbujas.
  • Una vela y un portavelas del mismo tamaño que la parte inferior del frasco.

¡Y mucha imaginación! Si quieres hacer una lámpara de lava única y original no sólo es importante seguir los pasos, sino que también hay que poner una dosis de creatividad para crear un diseño bonito y personalizado. Una tarea que puedes dejar en manos de los niños.

Lámpara de lava paso a paso ¡Manos a la obra!

Confeccionar una lámpara de lava no es complicado, por lo que puede convertirse en una excelente actividad para hacer con los más pequeños en casa. De hecho, a los niños les encantará formar parte de esta actividad ya que son curiosos por naturaleza y adoran experimentar con objetos de su entorno. Eso sí, es importante que estés atento a cada paso y les guíes durante todo el proceso para evitar accidentes innecesarios. Estos son los pasos que debes seguir para elaborar una lámpara de lava casera y personalizada.

  1. Lava bien el recipiente. En caso de tener etiquetas, retírala y limpia todos los restos. Déjalo secar o sécalo con un paño.
  2. Vierte agua en el recipiente hasta completar ¼ del contenido y luego completa con ¾ partes de aceite vegetal.
  3. Espera hasta que ambos líquidos se estabilicen y se separen completamente. El agua quedará a la parte inferior del recipiente mientras que en la parte superior estará el aceite.
  4. ¡Llega el momento de darle color a la lámpara de lava! Vierte un poco del colorante líquido alimenticio del color preferido de los más pequeños de casa. Al ser soluble en agua, teñirá de color la mezcla. Es importante tener en cuenta que se pueden añadir varios colores, pero que terminarán combinándose.
  5. Entonces, parte un comprimido efervescente e introdúcelo en el recipiente. Al entrar en contacto con el agua, empezará a hacer burbujas y estas comenzarán a ascender hasta donde se encuentra el aceite. Al no poder atravesar la capa de aceite, las burbujas quedarán atrapadas en el agua y se mantendrán en constante movimiento.
  6. Con el paso del tiempo, las burbujas comenzarán a desvanecerse, por lo que si se quiere mantener el efecto, será necesario añadir nuevas pastillas efervescentes para disfrutar del espectáculo.
  7. Por último, se debe colocar un portavelas del mismo diámetro que la parte inferior del recipiente de cristal con una vela dentro. Al encender la vela y colocar el recipiente encima se creará un halo de luz que iluminará la lámpara de lava casera, creando un ambiente relajante muy bonito.
Cómo hacer una lampara de lava casera

Convierte este divertido experimento en una clase de ciencias

Confeccionar una lámpara de lava en casa no sólo puede ser una actividad divertida y entretenida para disfrutar en familia, sino que también se puede convertir en una oportunidad para explicarles a los niños algunos principios básicos de ciencias que seguramente les resultarán muy interesantes. Por ejemplo, puedes contarles por qué el agua y el aceite no se mezclarán en ningún momento por mucho que se agite el recipiente.

Lo que sucede es que el agua tiene una mayor densidad que el aceite, de manera que el agua siempre irá al fondo y el aceite quedará flotando en la superficie. Además, mientras la molécula de agua se comporta como si fuese un imán, tiene un polo positivo y otro negativo, la molécula de aceite no tiene polaridad, es decir, es neutra. Esto significa que no se siente atraída ni rechazada por la molécula de agua, por lo que no interactúan de ninguna manera. Ocurre algo similar a lo que sucede con un imán que se acerca a un trozo de madera.

Otro fenómeno interesante que puedes explicarles a los niños es el de las burbujas que forman la pastilla efervescente. En práctica, estas pastillas están compuestas por bicarbonato sódico y un ácido, que suele ser ácido cítrico, ácido ascórbico o ácido acetilsalicílico. Cuando estos componentes entran en contacto con el agua que se encuentra en el recipiente, el bicarbonato sódico se separa en dos iones, el ión hidrogenocarbonato y el ión de sodio. Entonces, el ión hidrogenocarbonato entra en contacto con el ácido orgánico produciendo una reacción química que da como resultado dióxido de carbono, el gas responsable de fabricar las burbujas que los niños verán ascender en el agua.

En este caso, como las burbujas de aire no pueden atravesar la capa de aceite, quedan atrapadas en el agua causando el efecto lava. Si no se colocase el aceite para formar esta especie de protección, las burbujas ascenderían y explotarían al entrar en contacto con el aire. Sin embargo, al entrar en contacto con el aceite las burbujas no explotan, sino que vuelven a descender, ascender y así sucesivamente hasta que, con el paso del tiempo, se terminan disolviendo en el agua.