El enseñarle a nuestros hijos sobre hábitos saludables en su alimentación es un regalo tan importante, como el decirle que los queremos diariamente.

A medida que van creciendo, los nutrientes que deben comer van cambiando al igual que sus gustos y el  que ellos aprendan a escuchar su cuerpo y necesidades es sumamente importante, pues de esa forma, siendo adultos será un ejercicio natural y se evitará que la comida pase a tener un rol conciliador en sus vidas.

CLAVES DE LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE PARA NIÑOS 

Frente a todo lo anterior, la Coach de alimentación, Pamela Maercovich, nos entrega 10 claves, que nos sirven para enseñar a nuestros hijos a comer de manera saludable.

  • Coman sentados y acompañados.Esto ayuda a mantener la calma y ansiedad, además permitirá indagar sobre las emociones de los niños. Pregúntales ¿cómo se sienten? ¿cómo les fue en el día? esto les ayuda a conocer sus sentimientos y a evitar que coman por emoción.
  • No distraer con juguetes ni televisión.Algunos padres con tal de que el niño coma lo entretienen con juguetes o les ponen monos animados. Esto los distrae de la actividad de comer negándoles la posibilidad de prestar atención a su alimentación y a lo que se llevan a la boca.
  • Los padres como modelo de alimentación consciente. Los padres son el modelo de alimentación para sus hijos, por lo tanto si no les van a permitir usar juguetes mientras comen, los padres tampoco deben estar pendientes de su celular u otras distracciones cuando comen.
    Evitar los distractores y favorecer la comunicación.
  • Poner la mesa.Un paso que puede resultar útil para ponernos en antecedentes: “vamos a comer”, es que los niños pongan la mesa para ir preparándose para esta actividad.
  • Hambre y horarios.Para empezar, antes de comer, nos plantearemos todos juntos esta pregunta, ¿tenemos hambre? Con las diferentes respuestas, podremos establecer unos horarios que se adapten a todos los miembros de la familia. Detectar el hambre a tiempo es clave. Los niños deben aprenderlo y no esperar a estar ‘muertos de hambre’. Puede ser útil comer alimentos con regularidad, al menos al principio, hasta ser capaces de establecer unos horarios y rutinas.

  • Pregunta si los niños tienen hambre. Utiliza una escala del 0 al 10 (0 cuando estén satisfechos y 10 cuando tienen la sensación de “vacío en el estómago”). Hacer esta simple pregunta puede ayudar a que los niños hagan consciencia sobre cómo se sienten y a formar el hábito de comer solamente cuando tengan hambre.
  • Escuchar el estómago.Una vez el niño es capaz de reconocer si realmente tiene hambre, debe aprender a escuchar a su estómago. Prestando atención a señales de hambre y saciedad, observándolas antes, durante y después de comer, podrán aprender cuándo y cuánto comer en cada comida.
  • Todos beban un vaso con agua simple antes de comer.Esto evita confundir el hambre con sed y fomenta centrar la atención en el cambio de actividad a la comida.
  • Tomar consciencia del plato antes de comer.Cuando el plato se pone en la mesa, incitamos al niño a observar lo que hay en él, ¿qué contiene? ¿qué colores podemos ver? ¿a qué sabe? ¿qué sabores podemos detectar? ¿hay diferentes texturas? ¿qué sabores y texturas nos gustan más y cuáles menos? Así, los niños serán conscientes de las sensaciones que experimentan a través de los diferentes colores, texturas y sabores de cada plato.
    Puedes servir un plato con una verdura o fruta y pídele que antes de comerla observe su tamaño, forma y color y que involucre el resto de sus sentidos para determinar su olor, forma y textura, una vez hecho esto que cierre los ojos y dé una probadita, después de haber realizado esto, verás que disfruta más el alimento, además te puede servir para que acepten nuevas verduras y frutas.